La mañana del martes 9 de noviembre asomó radiante luego de un lunes lluvioso e inestable. Esa mañana comenzó en apariencia como tantas otras, pero todos nosotros sabíamos que no era una de las tantas mañanas que al despertar no ofrecen más que las ganas de seguir durmiendo. Había más en esa mañana aparentemente rutinaria y cotidiana, se asomaba, en nuestras representaciones visuales e imaginarias internas, la ruta, un viaje, un pueblo, chicos y una escuela rural.
Luego de este pequeño prólogo nos situamos en la escuela Domingo Faustino Sarmiento, de la localidad santafesina de Vila, donde la CTA Región Centro ofreció una vez más su obra de títeres “Caito de un cuento” y la realización de un mural pensado por los propios alumnos del establecimiento.En esta ocasión no desarrollamos dinámicas de presentación a causa de la gran cantidad de chicos que asisten a esa escuela, más de 120 alumnos, por lo que la primer actividad que dio inicio a la jornada fue un breve intercambio de opiniones respecto a los derechos del niño, temática que más tarde explayarían en sus concepciones Don Braulio y Caito, grandes protagonistas de la obrita de títeres. Nuestros titiriteros, Leo y Mati, sintieron positivamente la energía que flotaba en el ambiente al escuchar a los más de 100 chicos corear al unísono “que salgan los títeres, que salgan los títeres” y brindaron una excelente función, donde no falto el saludo final de Caíto y Don Braulio saliendo del retablo que los contiene y mostrándose de cuerpo completo, o mejor dicho, de medio cuerpo completo. Al concluir el espectáculo y calmada la euforia que desatan los títeres, invitamos a los chicos, por curso, a dejar estampado en una de las paredes del establecimiento su derecho a expresarse.
Anteriormente 10 alumnos elegidos por sus compañeros dibujaron en un afiche representaciones gráficas de su querida Vila. Nuestro “cumpa”, “el Indio” Solari, artista plástico de toda la vida, fue el encargado de canalizar los dibujos de los pibes, transportarlos y maximizarlos de tamaño en el mural que más tarde seria coloreado en conjunto con toda la escuela, incluidas maestras y porteras.
Humildemente y sin animo de desmerecer anteriores murales, el cronista admite que este ultimo trabajo es uno de los más logrados y prolijos que concebimos desde que comenzamos con la gira, proyecto al que hasta mediados de diciembre vamos a ir sumando todas las semanas un vagón más al que se suben chicos, docentes, padres y escuelas enteras que no se quieren quedar mirando desde el anden y quieren estar todos formando parte de este progresivo tren que sabe a donde va pero que aún no tiene el camino delimitado ni limitado. Y hace bien que sea así, y es mejor que así sea, porque ahí estamos todos, conociéndonos y formando lazos de amistad y compañerismo arriba de ese tren que nos dice “bienvenidos, siéntanse como en casa y prepárense a soñar.”
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