21:32
El sábado 30 de octubre se realizo en la copa de leche “Estrella Azul” una jornada más de trabajo barrial sostenido consecutivamente por casi 2 años.“Una jornada más”, que se transformo en “la jornada” a causa del arribo de la obra de títeres “Caito de un Cuento”, la cual forma parte del conjunto de actividades que CTA REGIÓN CENTRO mantiene, una vez por semana, en distintas escuelas rurales del Departamento Castellanos y que lleva anexada la concreción de un mural hecho por los alumnos, el cual queda inmortalizado en una de las paredes del establecimiento.
Buscando repetir el mismo procedimiento con los chicos de barrio Barranquitas, apenas dimos señales de presencia en casa de Vane, los pibes con tono increpador y casi amenazante nos salieron al cruce para hacernos cumplir con lo pactado para este sábado.Entre risas cómplices y caras de yo no fui, desmentimos rotundamente que los títeres fueran a venir a la copa, o si venían iba a ser por sus propios medios ya que nosotros no los habíamos visto en toda la mañana. Mati, compañerito que asiste a la copa se desalentó al entender que los muñecos no vendrían porque no tenían piernas para trasladarse, pero todo cambio cuando repentinamente un par de compañeros comenzó a armar el retablo para que los tan ansiados títeres lleguen de visita y brinden su particular espectáculo.
Previamente al show los chicos dibujaron en un afiche el paisaje que rodean sus casas y a su barrio, que luego el cumpa chileno trasladaría (con tizas en primera instancia para que después los pibes intervengan con pintura) a la pared principal de la casa de Vane, lugar en donde funciona la copa. Esta actividad se enmarca en uno de los derechos que el niño tiene a expresarse de la forma que más sienta y que los títeres hacen referencia en la obra.Con la panza llena, el corazón contento y la impaciencia incontenible por ver a esos muñecos cabezones que hablan como los dibujos animados y no tienen piernas, todos, chicos chicos, chicos grandes, madres y algún que otro padre nos sentamos en primera fila para reírnos y aprender jugando e interactuando con el viejo Don Braulio y el hiperactivo Caito.
Al despedirse los protagonistas, y habiendo dejado enseñanzas que varios chicos alcanzaron a retener, corrimos hacia el frente de la casa, en donde ya estaba todo dispuesto para empezar a pintar lo que primeramente habíamos dibujado en el afiche y ahora se veía todo mas grande retratado con tiza en esa pared.La ardua y gustosa tarea de pintar se hizo mucho más divertida cuando aparecieron por detrás nuestro, dando besos y abrazos don Braulio y Caito que para hacer reír a los chicos solo les basta hacer acto de presencia.
Para el cronista fue un día especial porque las sensaciones que se viven con los “chicos nuestros” varían y son mas intensas que cuando las actividades se llevan a cabo en escuelas donde somos totalmente desconocidos y no nos unen lazos lógicos que se van construyendo a lo largo de dos años. Es por eso que muchas veces quedamos con la mirada perdida y alegre al ver que junto a “nuestros pibes” pudimos compartir la obra de títeres y concretar un hermoso mural con rasgos bien característicos de su idiosincrasia, que poco a poco se van internalizando en todos nosotros como símbolos de pertenencia e identidad.
0 comentarios :
Publicar un comentario