jueves, 9 de diciembre de 2010

SUPERANDO FRONTERAS

El pasado martes 30 de noviembre la obra de titeres “Caito de un cuento” hizo reír y disfrutar a chiquitos de primer grado de la Escuela 1264 del barrio Acapulco de la ciudad de Frontera. Fue el destino más largo en donde desembarcó el rabajo realizado en las escuelas hasta el momento y por esa razón se convirtió en una de las fechas más esperadas para el grupo de trabajo que ejecuta las actividades.
Luego de una bonita dinámica de presentación, donde dejamos de ser sólo extraños para esos 40 chicos de entre 5 y 7 años, la ansiedad por ver en escena a los muñecos sin piernas que hablan como los dibujos animados de la televisión, les fue ganando el cuerpo a los alumnitos que pedían a gritos y con cánticos la aparición de los títeres, que ni lerdos, ni perezosos se hicieron esperar más de lo pactado.
El cuento se desarrollaba y poco a poco llegaba su desenlace y el cronista advirtió que los pibes se reían a carcajadas en considerable menor medida que en presentaciones anteriores. La respuesta a ese interrogante llego cuando observamos las fotos obtenidas apuntando a los pequeños espectadores ya que se dedujo que fue tal la identificación y la compenetración con la historia que relatan Don Braulio y Caito, protagonistas de la obra, que el nivel de atención de los chicos fue sorprendente, como si estuvieran hipnotizados sin emitir gesto alguno ante el retablo que contiene a los títeres.
Al finalizar la actuación, los chicos como en todas las obritas anteriores, pudieron saludar y fundirse en un abrazo con esos tipos raros de barba y cabellos largos que los hicieron reír durante más de 20 minutos y al cabo de dialogar un rato sobre el tema que aborda el cuento, Caito y su titiritero, Leo, invitaron a los pequeños a pintar el ya tradicional mural que da cierre a la actividad sobre los Derechos del Niño y que nuestro compañero y artista plástico “Indio” Solari estaba transportando del afiche, que habían dibujado anteriormente los chicos, a la pared de su escuela.
Con las manos de todos llenas de pintura y alguna que otra cabeza también, concluimos un hermoso mural que según el imaginario de los pibes hace al contexto característico del lugar.
De esa manera dimos por finalizado tres meses de gira por las escuelas rurales y primarias del departamento Castellanos, con cientos de sonrisas y carcajadas bien guardadas en nuestras memorias-mochilas y con la satisfacción del deber cumplido. Seguramente retomaremos las funciones el año entrante cuando comience nuevamente el ciclo lectivo y allí gritaremos “presente” con nuestra obra llamada “Caito de un cuento” pero primero a pensar y planificar para enero nuestra salida en carreta, recorriendo nuestro departamento con la obra de títeres y distintas actividades.




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