miércoles, 19 de enero de 2011

“LA PALOMA BLANCA Y LA ESTRELLA” CALLAN TORMENTAS

El sol despierta de sus horas de sueño. En esta época del año las noches son más cortas, los días comienza a temprana hora y a medida que la tierra se mueve los rayos de luz calientan cada vez más los suelos y cuerpos. El calor, mezclado con la humedad -característica de nuestra zona-, conforman un combo particular, el cual, si el cielo tiene algunas nubes representa probabilidad de tormentas.
Nuestro país, en determinadas épocas históricas, se vio amenazado por tormentas que lamentablemente duraron décadas y condicionaron el presente de nuestro pueblo. Tormentas, acompañadas por largas noches amargas, cargadas de silencio, gobiernos de facto y seudo constitucionales, tortura, muerte, descrédito de lo público y de la política, privatizaciones, hambre, pobreza, desempleo. Noches que parecieron eternas, noches y tormentas que amagaron con irse pero que siempre están presentes, siempre revolotean -ayudadas por los vientos del norte- buscando volver e intentar ser eternas.
“La casa” abre sus puertas. Los compañeros lentamente llegan, comentan como les fue el sábado en la copita de Barranquitas mientras acomodamos los materiales y recordamos las actividades planificadas para este domingo en ambas copas. La mañana es soleada y calurosa, aunque están esas nubes, ese “tufo” y ese viento que viene del norte que presuponen tormenta, la cual nos encontrara por la tarde en Villa Sur Oeste y nos obligara a volver antes de lo previsto.
Dos compañeros salen hacia el Asentamiento Lentore, el resto de los “cumpas” partirá hacia Villa Sur en minutos. Antes de llegar a casa de Majo, en donde se realiza la copa, pasamos por Villa Dominga y buscamos a Ricardo, compañero de la FM Norte, quien nos acompaña cada domingo. Es admirable como Richard conversa con los vecinos, como logra fidelidad y respeto de parte de grande y chicos hablando sin tapujos y con palabras simples. Por eso no sorprende que al llegar veamos y escuchemos a chicos y grandes recibirnos de manera alegre , gritando al unisono el nombre de la voz de los sin voz de nuestra ciudad.
La olla ya se encuentra en la ornalla, la leche se va haciendo, los chicos se acercan, conversan con Ricardo, ríen, se sienten a gusto.
Ricardo se queda charlando con los más grandes, mientras que Leo y Dami empiezan a realizar las actividades planificadas. Primero jugamos con una pelota imaginaria que cambia de forma y nos obliga a decir nuestro nombre y color favorito. Luego de este primer “encontrarnos con el otro” las propuestas se bifurcan. Un grupo, conformado por varones, se va a jugar al fútbol, otro se dirige hacia la sombra y sobre las mesas, que luego se utilizaran para servir la leche, niños y niñas empiezan a dibujar interpelados por una consigna particular; pensar cual será el nombre que tendrá este nuevo sueño emprendido en el Asentamiento Lentore.
Los chicos comienzan a dibujar, su imaginación se hace presente, recorre cada centímetro de la hoja que tienen en mano. Se observan dibujos que ocupan toda la hoja y otros que se posicionan en alguno de los vértice. También aparecen la identidad de los chicos, sus apellidos y en algunos recuadros el nombre propuesto para la copita, el cual minutos más tarde será votado y elegido por los propios chicos. “Flor del Bosque”, “Estrella del Sol Rosado”, “La Paloma Blanca y la Estrella”, “Preciosa” son los nombre sugeridos por los nuevos “cumpitas”.
Terminada la leche, acompañada de facturas, llega la hora esperada. Leo va nombrando las alternativas a elegir y los chicos, a los gritos, van eligiendo el nombre de su copita, la cual se llamara “La Paloma Blanca y la Estrella”.
Luego de varios aplausos, y de hablar con los chicos que estaría bueno hacer un cartel con el nombre de la copa para el próximo domingo, volvemos a someternos a los brazos del sol y jugamos al dado, juego simple que encuentra en los “cumpitas” aceptación y ganas de divertirse.
Todos corren, saltan, se divierten, algún que otro golpe, el cual no pasa a mayores. El dado que rueda, sale blanco, sale azul, todos se divierten.
La mañana llega a su fin, nos despedimos del Majo y su familia, salimos hacia “la casa”, antes buscamos a Ricardo que se encuentra con uno de los vecinos del asentamiento compartiendo unos mates. Por la tarde iremos a Villa Sur pero la tormenta nos hará volver temprano pero eso conforma otra parte de nuestra historia.
Pero en otra parte de nuestra historia, este 2011 es un año particular, las elecciones representan una dura prueba para está democracia nacional que cumplirá 28 años de vida nueva luego de la larga noche dictatorial. Empiezan a asomarse aquellas tormentas que profundizaron el neoliberalismo, que precarizaron y tercerizaron el trabajo, humillando a la clase obrera y trabajadora. Tormentas que hipotecaron campos (aunque “el campo” no se acuerde), tierras y futuro, tormentas que en solo una semana rieron al ver 5 presidentes que culminaban lo empezado 50 años atrás. Tormentas que se regocijaban al ver al pueblo vencido, sin fuerzas, diezmado y sin fe. Tormentas que a base del miedo, el silencio y la complicidad de aquellos que quieren volver a ser poder, creyeron haber culminado con la rebeldía transformadora del pueblo en sus diferentes expresiones.
A partir del 2003 estamos viviendo un proceso sumamente contradictorio, en el cual la clase obrera y los sectores populares han conseguido significativas reivindicaciones que van desde la Asignación Universal por Hijo, hasta la apertura de paritarias pasando por la ley de medios de la democracia, el matrimonio igualitario, la nacionalización de las AFJP, mejoras nunca vistas en las jubilaciones de millones de personas. El juicio y castigo a los autores materiales e intelectuales de la última dictadura, un crecimiento económico sorprendente y una revalorización de lo público y la política. Dichos avances representan solo algunos de los pasos escalonados hacia una Argentina más justa, libre y soberana que se integra a Latinoamerica apostando a la Patria Grande soñada por San Martín, Bolivar, Artigas, Belgrano, ect. Etapa que debe ser profundizada, que irremediablemente debe destrabar y dejar al descubierto otros aspectos que aún son herencia del 55, del 76, de los ochenta y los noventa, del Neoliberalismo, de los grupos económicos y sus secuaces.
Usted, que ya habrá hecho algún bostezo al leer estas lineas, se preguntara que relación hay entre nuestro pasado tormentoso, nuestro presente contradictorio y las actividades que se realizan en una copita de leche ubicada en una cuidad del interior. Las respuesta toma real significado al ver como una Central Sindical, mediante sus militantes, se hace presente en los barrio, allí en donde se encuentran los que siempre fueron olvidados y de manera conjunta, trabajando de forma organizada y desde el anonimato, aportamos parte de nuestros sueños para alimentar un sueño más grande y seguir construyendo una Argentina más justa, libre y soberana.

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