El día había comenzado entusiasmado y alegre, pero la noche que lo antecedió estuvo bañada por pequeños chaparrones esporádicos. Fue por esta causa que al llegar como todos los sábados desde hace casi dos años a la copa de leche Estrella Azul, comprobamos tristemente un escenario plagado de charquitos y barro en el patio de Vane que no nos permitiría jugar, corretear, saltar y divertirnos con los protagonistas de la copa.Como es costumbre, Beto compañero de Vanesa, dueña de casa, tomaba unos mates debajo del alero hecho de chapas con una sensación térmica que a las 9 de la mañana habrá rondado los 40 grados…y nosotros al arribar mencionamos a modo de humor semejante fidelidad a la infusión de tradición popular. El cumpa nos respondió sabiamente que si no fuese por el mate podría haberse deshidrat
ado varias veces en los lugares hostiles y sin condiciones dignas donde trabajo desde los 12 años. Beto nos contó con evidente angustia en sus ojos que en ocasiones debía ir a poner el lomo a las cosechas en el campo y al carecer de agua potable o simplemente algún dispositivo para extraer agua de pozo no les quedaba más remedio que hervir el agua estancada de las cunetas y consumirla disfrazándola con el mate. Personalmente al cronista, este relato lo redireccionó inmediatamente al delicado tema de la indignidad social y las pésimas condiciones de trabajo que en el año 2011 siguen teniendo trabajadores rurales de todo el mundo pero que recientes descubrimientos en nuestro país, por parte de un estado presente, de pseudo esclavos en plantaciones de trasnacionales como Nidera, han abierto el debate y la opinión pública ha condenado duramente e
stos hechos aberrantes que como bien nos hizo saber Beto, suceden históricamente desde que el hombre explota al hombre para beneficio propio.Pasada la profunda conversación del temprano día, nos abocamos a las tareas que hacen falta realizar para llevar adelante una copa de leche, tales como preparar la leche, lavar las tasitas, poner la mesa, repartir las facturas recibir con un abrazo y beso a los chicos que se van acercando, sacar a la luz del sol los carteles confeccionados por los pibes que dan fe que en este lugar funciona una copa de leche y va camino a su segundo aniversario de nacimiento y demás etcéteras.
Luego que los chicos llenaron sus panzas (y algún que otro cumpa también) decidimos jugar tatetí ya que otra
cosa que no sean juegos didácticos era complicado realizar. El tatetí prendió e inmediatamente se armaron trabados partidos entre los chicos y no tan chicos que después de un rato se dieron cuenta que generalmente el que conseguía el medio del tablero dibujado en el piso, ganaba la partida. Otra parte del contingente de la copa jugaba a los zarpazos con Mati y Martín que hacían revolcar de las cosquillas a varios chiquilines.Es necesario mencionar la llegada al grupo de Luis, oriundo de Esperanza, y consecuentemente al trabajo barrial que la CTA Región Centro posee en distintos puntos de Rafaela. ¡Fuerza Luis, a aportar tu granito para transformar la realidad!



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