
Penacho y Recambio empiezan a caminar lentamente, las ruedas se mueven y los rayos multicolores alumbran el amanecer de este jueves tres de febrero. Miguelin, hombre que nos presta los caballos, dijo que el que tira es Penacho, por eso debe ir a la derecha. Los “bichos” marcan el ritmo de la carreta, aminoran su paso cuando ven que el camino está en mal estado, buscan la huella para transitarlos y responden a los movimientos de riendas realizados por el conductor cuando éste quiere dirigirse a izquierda o a derecha. Son cautos en su caminar, Recambio, caballo grande y con experiencia, tiene una caminar más elegante, un estilo particular, Penacho es pura energía. Es Recambio quien parece controlar el andar. Arriba de la carreta hay tres compañeros que todavía se encuentran sorprendidos pero que a su vez se sienten realizados. Dos cumpas pasan una y otra vez a su lado, con cámara en mano, registrando la utopía realizada, otros dos siguen la carreta en bicicleta. La Carreta de los Sueños ya se encuentra levantando la polvareda de los caminos que nos llevaran a cada uno de los pueblos de nuestra región.
Atrás queda Presidente Roca, primer pueblo visitado y uno de los pilares fundamentales en la materialización de este sueño pergeñado en una noche de invierno, cuando dos compañeros, con la ayuda del mate, empezaron a imaginar este andar.

Es en Roca en donde nos encontramos con personas comunes y corrientes que nos dan una mano en este estar siendo como organización política-social que busca transformar la realidad. Aquí aparece Cristian, esposo de Valeria (compañera del gremio docente), y padre de Joaquín y Francisco, quien nos enseña como amarrar los caballos a la carreta, cuales son los secretos a tener en cuenta, como por ejemplo hablarle a los caballos, darles una zanahoria o azúcar cuando terminan de realizar algunos de los recorridos. Cristian nos cuenta historias de su infancia, recuerda sus días de escuela, sus andanzas en el recorrer los caminos de campo, con la leche a cuesta. Se lo ve montar a Recambio y la sonrisa se le hace más grande, disfruta y se transforma y a su vez nos transforma.
La mañana en Roca empezó al medio día, antes estábamos en Rafaela ultimando detalles para comenzar la osadía. Al llegar a nuestro primer punto de encuentro terminamos de acomodar la capota de la carreta, buscamos los caballos, y nos preparamos para recibir al resto de los cumpas que llegaran en el auto de la Familia Barberis.

Al estar la carreta lista salimos a recorrer las calles del pueblo, los vecinos se asoman con asombro y ven el transitar de las ruedas multicolores.
Las cuatro de la tarde marcan el comienzo de la actividad. Nos instalamos en la Plaza General San Martín, conectamos el sonido y empieza a sonar la radio abierta. Escuchamos al compañero Juan Soffietti (Secretario General de la CTA Región Centro) quien nos cuenta que son los derechos del Niño y la Adolescencia. Cuando su voz se apaga suena la acordeón del “Chango” Spasiuk, los versos de Jorge Marzialli o de Rubén Rada haciendo canciones para chicos. Juan conversa con chicos y grandes, lo empieza a acompañar Zoquete, títere hecho de media y manejado por Dami, quien con una voz particular y bien gruesa, les cuenta a los chicos datos sobre la obra de títeres que pronto verán. Zoquete conversa con Juan, responde los interrogantes realizados por nuestro locutor. Luego aparecen en escena Mati y Leo, quienes son los que le dan vida a Don Braulio y Caito. Ambos, con la ayuda de los chicos, saldrán a correr cada rincón de la plaza San Martín buscando a los protagonistas de la obra que supuestamente se encuentran perdidos.

Todos volvemos a nuestros lugares algo tristes, el resultado de la búsqueda no fue favorable. De repente se escucha la voz chillona de Caito, aparece Don Braulio y la obra da sus primeros pasos, el diálogo entre los títeres, Juan y los chicos es interesante, divertido y educativo. Se escuchan los aplausos, los títeres dejan el retablo y salen a conversar con los chicos sobre lo ocurrido minutos atrás, qué y cuáles son los derechos que tienen todos los niños, niñas y adolescentes del mundo.
Terminada la charla nos vamos acercando hacia la carreta, los chicos se irán subiendo de a grupos y recorrerán las calles que bordean la plaza reviviendo una experiencia que en muchos casos rememora a padres, abuelos y bisabuelos.
La tarde culmina, la música se apaga, grandes y chicos se van hacia sus casas. Llevamos la carreta a casa de Cristian y Vale. Bañamos a los caballos, les damos agua y los llevamos a un potrero en el cual Recambio y Penacho se alimentaran y pasarán la noche.

En la Pulpería de Roca, salón comunitario del pueblo que nos prestaron para pasar la noche, se prende el fuego y se tira en la parrilla algo de carne y papas para asar. La música ahora suena despacio, la carne se cocina lentamente y empezamos a repasar emocionados lo que fue este primer día de nuestra travesía por los pueblos del departamento Castellanos. Al llegar Juan y Nadia (ambos se habían ido a Rafaela a participar de diversas actividades, las cuales no pueden ser trastocadas, los cumpas siguen trabajando sin descanso, nadie para) empezamos a comer, seguimos repasando los hechos ocurridos, analizamos las cosas a mejorar, intercambiamos opiniones y reímos. Luego a descansar y levantarse temprano, cargar la carreta y salir hacia el siguiente destino: San Antonio.
Ahí volvemos al principio, a las ruedas multicolores que alumbran el amanecer de este jueves tres de febrero, a los compañeros que siguen la carreta registrando todo y a los que la acompañan en bici. Volvemos a las utopías realizadas, a los sueños materializados, a la transformación de la realidad apelando al encuentro y la organización de seres comunes, anónimos que sueñan con un país más justo, más humano, libre y soberano.
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