“Mi casa es de lajas y tiene un alerito de chapas donde podemos hacer la copa, el problema es el invierno pero después vemos como nos arreglamos”, señalaba Vanesa Ferreyra, mamá de cuatro hijos, mujer trabajadora que nos habría su casa para comenzar. El Beto, su compañero, silencioso ponía azúcar al mate y ofrecía: “quiere”. Él chaqueño, albañil o changuero, callado y hábil trabajador, “nada se tira” decía señalando una silla de plástico remendada con cable. Ella rafaelina, compañera con todas las letras, luchadora por el barrio y los más chicos, gritona y mandona, “Yo siempre colaboré, pero en algunos lugares se hacían cosas que a mí no me gustan y por eso me fui” señalando fallidas experiencias anteriores.
En párrafos anteriores escribía “sueño” así con comillas porque, vale destacar, nosotros como militantes sociales que somos, como compañeros de nuestros compañeros de los barrios, sean ocupados, desocupados, temporarios, precarizados, estudiantes o en blanco, queremos, soñamos y trabajamos por una Patria verdaderamente Justa, Libre, Soberana e Integrada a los demás pueblos de esta América del Sur tan hermosa, tan verde, tan vegetal, tan soñadora, tan nuestra, tan pero tan nuestra… que si hay algo que queremos es que cada niño comparta la mesa con su familia, tome la leche en su casa o con sus compañeritos pero juntos porque valoran la amistad, el compartir con otros, no porque los amontona el hambre y la desesperación. Queremos que cada compañero tenga su trabajo porque sabemos que es la base fundamental de la constitución de una persona, de su dignidad y porque ¡vaya si sabemos! fuera de él sólo hay miseria económica, social y humana que genera excluidos, resentidos, egoístas y hasta delincuentes (J. P. Feinmann).
También señalaba la “ciudad ejemplo” debido a que algún trasnochado candidato a Gobernador de nuestra Provincia dice querer llevar el “ejemplo de Rafaela” a toda la extensión territorial de Santa Fe. Sin ser el peor de los lugares –está claro- y con todo lo que se viene trabajando a nivel nacional desde el 2003 a la fecha –eso también está claro- en la “ciudad ejemplo” existen todavía hoy bastos bolsones de pobreza al que el Municipio local no sólo no contribuye a mejorar la situación de esos vecinos sino que los niega, los oculta y los maltrata.
Mientras tanto, este sábado festejamos a lo grande el cumpleaños número 2 de nuestra humilde y orgullosa Copa de Leche “Estrella Azul”. Ubicada en el centro de barranquitas, su nombre se relaciona con el azul del querido Sportivo Norte, y el sueño siempre vigente para que brille allá arriba, en lo más alto, como una estrella.
Se cumplieron dos años y tiramos la “casa por la ventana”, porque junto a los más de 30 pibes que asisten cada sábado nos comimos unas ricas hamburguesas que prepararon los compañeros el día antes y que cocinó Vane esa mañana. Yoa, compañera que recién se suma al trabajo territorial, es propietaria de un castillo inflable con el cual para la olla todos los días, y que puso a disposición de manera gratuita para que todos los pibes de la Copa se diviertan. Acompañados por juegos de baile y kermes que Marisa, Ceci y Cin prepararon en días anteriores. Se cumplieron dos años ¡ya lo dije! Pero son dos años de esfuerzo, de militancia obstinada, de trabajo barrial, de tratar de diseñar estrategias junto a los vecinos para intervenir en los problemas del barrio, de los más chicos, de quienes son el futuro de esta Patria todavía doliente. Dos años que sirvieron para que junto a las otras tres Copas y el Comedor de Villa Sur Oeste, el trabajo local, departamental y provincial de la CTA Región Centro, la Casa de los Trabajadores de San Martín y Tucumán, los Talleres Gratuitos, las actividades de formación y capacitación, el acompañamiento a las demás organizaciones y organismos de Derechos Humanos, el trabajo en las escuelas, las obras de títeres, la Carreta de los Sueños, y todas las actividades que venimos desarrollando como colectivo militante, nos permiten hoy que nuestros compañeros puedan ocupar cargos en Listas que definirán los rumbos que tomarán tanto la Provincia como la ciudad. Con el orgullo, además, de que nuestro máximo representante, constructor y referente, Juan Soffietti, sea candidato a primer Concejal por la lista del Frente para la Victoria Rafaela (FPV Rafaela), para seguir construyendo el camino de una gran Ciudad, una gran Provincia y gran Nación.
Porque como dice el título de esta crónica, “de pequeñas cosas está hecho el camino”, sabiendo que este colectivo jamás dejará de defender los intereses de los que menos tienen, sabiendo que un candidato es una herramienta para mejorar la situación de los vecinos olvidados, excluidos y de todos los demás vecinos, y no una ambición personal, sabiendo que -como estas líneas- nuestras prácticas están teñidas de sueños y van en dirección de ese fin tan deseado por todos nosotros que no es otra cosa que una sociedad más justa.



0 comentarios :
Publicar un comentario