jueves, 12 de mayo de 2011

SONRISA ES SALUD

No es un día más, es un domingo que nos espera con millones de sorpresas, como cada fin de semana. Nos reunimos todos los compañeros de CTA muy temprano, preparamos la comida, los pinceles, las pinturas y el corazón para acercarnos a la copa de leche “La paloma en la flor”.
Al pasar por un sendero con vegetación en su contexto, la emoción por recibir esa dosis de cariño de nuestros amigos de la villa Sur-oeste iba en aumento.
Al finalizar este trayecto y llegar al destino final, un grupo de enfermeros del Hospital, ya estaban encaminando la comida que sería servida al mediodía. Entre mates, charlas sobre salud y sonrisas cálidas, una de las enfermeras nos comentó que buscaban integrarse con los niños del lugar con motivo del festejo del Día Internacional del Enfermero que será el próximo 12 de Mayo.
Los compañeros de CTA esta vez acompañados por los profesionales de la salud, fueron en busca de los vecinos de la villa. Los niños estaban en el patio jugando, otros alimentando a sus mascotas… los mayores trabajaban, limpiaban los escalones de su casa y retribuían sonrisas frente a nosotros, ya que sabían con que finalidad íbamos a su encuentro.
Los enfermeros se integraron muy bien, charlaron en el trayecto con las niñas, que caminaban muy rápido, ansiosas… Un nuevo compañero que se integró a nuestra actividad en la copa, llevaba en sus hombros al pequeño Javier, que demostró timidez al comenzar la mañana. Nos conto su edad, que tenia hermanitos y sentía muchas ganas de jugar al fútbol.
Al llegar al lugar, pudimos acomodar a los niños en la mesa colorida que se sitúa en el centro de la humilde casa de chapa; vimos que las niñas querían dibujar. Garabatos, casas, niñas contentas y animales, fueron sólo algunas de las figuras que tomaban vida gracias a la imaginación… con un lápiz, un crayón, un simple papel, pudieron disfrutar de crear y dar vida a su mundo interior.
Nico, con un papel hizo una pequeña rana. Los niños muy contentos observaban que saltaba del mismo modo que el animal y quisieron tener una al instante. Sus ojos se iluminaban, y reían sin parar.
Las enfermeras estaban listas para brindarles la charla sobre primeros auxilios.
Todos juntos, colaboramos para juntar y acomodar los lápices y dejar de darle rienda suelta a la imaginación sólo por un rato. Era hora de informarse, de estar preparado ante cualquier accidente, picadura, o cualquier otra circunstancia. Nos pareció muy útil saber que los niños, los adultos de la villa y hasta nosotros mismos, pudimos recibir esa información para saber qué hacer frente a éstos accidentes cotidianos.
Luego de la charla y el debate que brotó de ésta actividad, Leo informó que la comida del mediodía ya estaba lista, sólo se necesitaba servirla y disfrutarla.
Las enfermeras repartieron los choripanes con mucha dulzura, y los niños de abalanzaron muy inquietos y hambrientos, luego de la charla.
Cuando las pancitas ya estaban llenas, era hora de jugar y disfrutar.
Shoa, Cinti y Vale, llevaron a cabo el “juego de la cara más fea”. Participaron varios de los niños más chiquitos; del otro lado del camino de tierra, en el descampado de amplia vegetación, los jóvenes jugaban al fútbol con Leo y Luis que coordinaron el tradicional juego de los Domingos.
Shoa, Cinti y Vale también organizaron una actividad muy didáctica. Después de habernos tomado fotos y haber jugado al juego, llamaron a los niños a la mesa de la casa para pintar. Los niños corriendo y llenos de emoción se sentaron. Recibieron una madera de pequeño tamaño cada uno, y la consigna era pintar con las manos. Témperas, acrílicos, pinceles y agua… todo listo para una actividad entretenida y muy colorida.
Los niños pintaron: casas, personas, corazones, animales, flores,una inmensidad de cosas. Sus manos reflejaban sus deseos y llevaban a cabo lo que inundaba su mente en el instante. Todos estaban entretenidos con la actividad. Javier y Juli estaban más que emocionados, tanto que con un pincel enorme, dejaron plasmadas las huellas de pintura sobre la mesa.
Los niños dejaban las marcas de sus pequeñas manitos con témpera… esas manitos que eran las creadoras de éstas ilustraciones tan bellas, que llevaban consigo un significado muy importante, que dicen lo que ellos quieren decir, que no callan nada, que sueñan todo, que esperan tanto. Esas manitos son más que una simple huella, es una historia, es un futuro que ansían tocar, un cielo que percibir y un sol que manipular; ésas manitos que cuando las tocas te dan energía, se desparraman todos los sentidos y te agitan el corazón. Ayudarlos es más que un placer, es darles y recibir un cariño incondicional, algo más que una sonrisa, algo mucho más amplio que éste mundo en el que no existen diversidades, sino diversas formas de ver la realidad con diferentes visiones. .. Es casi inexplicable lo que causa verlos, pero es realidad.
Llegó la torta y los niños comieron muy contentos. Éste Domingo estaba lleno de sorpresas.
Entre charlas, mate, torta y un contexto muy armónico, los grandes permanecían entablando conversaciones, los jóvenes jugaban al vóley con una red improvisada en el momento.
Todos obtuvimos esa dosis de cariño que esperábamos recibir.
Cuando llego el momento de irse, Javier corría el auto de Cinti. No quería desprenderse de tantas emociones juntas. Las compañeras de CTA (Shoa, Cinti y Vale), les concedieron el deseo de ir a dar una vueltita en el auto. El pequeño tenía los ojos inmensos, y la sonrisa se le dibujaba en la cara… No quería que emprendamos el viaje hacia nuestras realidades; tampoco nosotros queríamos despegarnos de la fuerza que todos los vecinos de la villa nos brindan… pero éste viaje, es un viaje con retorno. Volveremos a la Villa Sur-oeste como cada Domingo en busca de nuevas sensaciones y emociones que perdurarán.

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