lunes, 9 de mayo de 2011

SONRISAS CON CHOCOLATE

Es domingo de pascuas y aunque el cronista no sepa con certeza lo que eso significa, la carga emotiva que trae consigo la jornada se torna visible en la Villa Sur Oeste y más precisamente en la copa de leche “La Paloma en la Flor”. Se respira una aparente tranquilidad, todo el entorno se encuentra en armonía, no hay factores foráneos que alteren la estabilidad del lugar.
Salimos un par de compañeros a buscar los protagonistas de la copa, los niños, y a patear el recto camino que nos topa con los ranchos. Ya son cerca de las 10 de la mañana, y los vecinos nos esperan barriendo los pisos de tierra, sacando agua de un bombeador o transportando tarimas de acá para allá para formar una especie de potrerito donde próximamente criaran pollos para la venta.
Una vez terminado el recorrido, emprendemos la vuelta junto a la mini caravana de a pie con unos quince chicos que, en buena hora, le avisan a la flora y fauna del lugar, los mas chicos en bicicletitas, otros gritando y cantando, de su marcha bulliciosa hacia la copa donde nos esperan para dibujar y pintar con crayones y lápices Cintia y Joana, grandes compañeras que hace ya dos meses que se sumaron al trabajo barrial de la CTA.
En la cocina de la copa lo tenemos al Mati que se encarga de la polenta y la salsa que serán el menú del día.
En la sala que hace las veces de comedor queda registro de que una docena de chicos estuvo haciendo arte con sus manos y ahora esperan jugando el potente grito del cocinero que les anuncie los minutos regresivos para saborear lo creado en la cocina.
El llamado no se hace esperar y todos corren hacia el interior y una vez allí entre todos se dividen las tareas.
-Javi, Cristi y Juli se encargan de juntar los útiles que están en el suelo.
-Ricky, Celeste y Abril ponen los platos y cubiertos.
-Lito, Nico y Gastón buscan los vasos y los llenan con jugo.
Y después de comer Gastón, Ariel, Paola y Cinti lavan los platos.
¡Todos a sus puestos que después de comer tenemos huevitos de chocolate para todos! ¡Al recibir la noticia se iluminó la cara de los pequeños! Esta hermosa sorpresa se pudo concretar gracias a la solidaridad de Alto Consumo y de un grupo de mujeres que han recolectado golosinas para que ese día tan especial todos los niños de la ciudad tengan una golosina para celebrar.
Mientras sucedía esto en el suroeste de la ciudad, otros compañeros nos encontrábamos en el noreste intentando cumplir el mismo objetivo. Habíamos llegado muy temprano al asentamiento Lentore, donde compartiríamos la mañana con los niños y sus padres.
La jornada comenzó con algunos juegos para calentar el cuerpo y ponernos en sintonía. Luego de corretear la leche con facturas nos esperaba lista para ser disfrutada.
Al finalizar con el desayuno, lápices y papeles cubrieron la mesa. Un sinfín de formas, colores, sirvieron para que los pequeños expresen sus ideas, sus sueños y pensamientos.
Antes de irnos, hicimos dos filas y entregamos los tan esperados huevitos de pascuas, quienes estaban embolsados junto a caramelos y un simpático conejito. Es importante agradecer a quienes con su ayuda permitieron realizar está actividad de pascuas, a la empresa de la ciudad Alto Consumo y a Valeria Bailetti y familia.

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