Como todos los domingos, desde hace 4 años, nos juntamos en la sede de CTA para recolectar la comida y los juegos o actividades planificados en la semana previa. Muy temprano, cuando llegamos a la Villa Sur Oeste, Sandra y su familia comenzaron a cocinar, tallarines caseros era el menú del día. Mientras tanto, otros compañeros salieron a buscar a los niños y a conversar con sus padres, un largo recorrido les esperaba.
Cuando regresaron al salón comunitario Damián comenzó a jugar al fútbol con los varones. Las nenas, junto a Cinty y Joa pintaban y se hamacaban en el columpio. Así transcurrió la mañana, cálida y tranquila.
Cuando las agujas del reloj marcaron las doce, se escuchó el grito que nos anunciaba que la comida estaba lista. Nos lavamos las manos y preparamos la mesa entre todos, para compartir el almuerzo como todos los domingos.
En las primeras horas de la tarde empezamos a jugar al “objeto escondido”, el mismo consiste en hacer una ronda y esconder un objeto, uno de los niños está fuera de la ronda y por el sonido de los aplausos debe descubrir a donde está escondido. Después de tantas risas, cansados de jugar, nos fuimos todos dentro del salón a realizar tarjetas de invitación para el próximo domingo que festejaremos el cumpleaños de la copa. Terminamos con las manos y caritas pintadas, pero esperanzados y soñando con el próximo domingo y los festejos.
La leche con facturas interrumpió este hechizó mágico entre los niños y las pinturas. Las facturas con dulce fueron las preferidas, recibían todos los halagos mientras compartíamos una linda charla, recordando todas las actividades que realizamos durante todo el día.
Así fue terminando el día, fuimos limpiando, lavando y juntando. Una vez todo en orden, emprendimos la vuelta, terminaba otra jornada dominical.
Cuando regresaron al salón comunitario Damián comenzó a jugar al fútbol con los varones. Las nenas, junto a Cinty y Joa pintaban y se hamacaban en el columpio. Así transcurrió la mañana, cálida y tranquila.
Cuando las agujas del reloj marcaron las doce, se escuchó el grito que nos anunciaba que la comida estaba lista. Nos lavamos las manos y preparamos la mesa entre todos, para compartir el almuerzo como todos los domingos.
En las primeras horas de la tarde empezamos a jugar al “objeto escondido”, el mismo consiste en hacer una ronda y esconder un objeto, uno de los niños está fuera de la ronda y por el sonido de los aplausos debe descubrir a donde está escondido. Después de tantas risas, cansados de jugar, nos fuimos todos dentro del salón a realizar tarjetas de invitación para el próximo domingo que festejaremos el cumpleaños de la copa. Terminamos con las manos y caritas pintadas, pero esperanzados y soñando con el próximo domingo y los festejos.
La leche con facturas interrumpió este hechizó mágico entre los niños y las pinturas. Las facturas con dulce fueron las preferidas, recibían todos los halagos mientras compartíamos una linda charla, recordando todas las actividades que realizamos durante todo el día.
Así fue terminando el día, fuimos limpiando, lavando y juntando. Una vez todo en orden, emprendimos la vuelta, terminaba otra jornada dominical.



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