El siguiente texto fue escrito y leído en la apertura de la Muestra “Solari Pulsional” por Ariel Peretti, profesor del Taller de Literatura que se lleva a cabo en La Casa de la CTA Región Centro.
¿Quién resistirá cuando el arte ataque?
L. A. Spinetta
La pintura y el exceso. Los cuerpos y sus contornos encontrándose en la vorágine de la desmesura. Violencia y mudez de labios enceguecidos. Llanuras que esconden la herida zigzagueante, anudada a los cultivos de la penumbra. Los hijos de la noche que levantó sobre las ventanas una neblina áspera, densa, humillante caminan por calles arrojadas a ser espejos de la sangre primitiva.
John Berger planteó “Yo creo que uno mira los cuadros con la esperanza de descubrir un secreto. No un secreto sobre el arte, sino sobre la vida. Y si lo descubre, seguirá siendo un secreto, porque, después de todo, no se puede traducir a palabras. Con las palabras lo único que se puede hacer es trazar, a mano, un tosco mapa para llegar al secreto.”
Debemos aprender a mirar, debemos re-encontrarnos con las huellas de nuestro pasado que palpitan en los trazos, las líneas, los planos y fugas que desde la pintura de Solari se suspenden como un artista en el trapecio.
Las piruetas de la muerte y la resistencia de la vida: tensión que atraviesa toda obra de arte y
que en los cuadros se escenifican en un constante fragor de pesadilla y resurrección de amanecer.
En las pinturas nos encontramos con la lucha por la memoria que enceguecida nos abre los ojos para poder mirar la luz que se enfrenta a la muerte, a la huérfana soledad de los abismados dolientes de la vida.
“Tragedias donde el corazón nunca se cura. De ahí en adelante el mundo es otro, uno es otro, todo el resto es otro.” (Carlos Alonso)
La palabra es una sombra en los pliegues del eco que inútilmente se intenta relatar cuando surge de bocas atormentadas de lejanías y oscuridades subterráneas, catacumbas del terror que se alojan en los cuerpos.
Es por esto que en las pinturas de Solari resuena lo que Theodor Adorno exclamó: “Si las obras de arte son respuestas a sus propias preguntas, también se convierten ellas mismas por este hecho en preguntas.”
En lo pulsional de las pinturas acechan preguntas, se esconden en las pinceladas y en los silencios que palpitan en los puntos suspensivos desnudos del dibujo. Las preguntas esconden el secreto de la mirada. Las pinturas son el exceso que rebalsa de los marcos de la historia y nos reclama otra mirada, otra experiencia, otro mundo que exclame los gritos manchados de sangre y barro que el arte sostiene.






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