Hay quienes dicen que la sonrisa es la expresión del alma, que esa mueca que se dibuja en la cara de grandes y chicos es una manifestación de ese ente metafísico que constituye parte de nuestro ser, o por lo menos eso es lo que creo.Risas multiplicadas por miles, recreaciones de muecas perdidas en el tiempo, expresiones de almas que felices expresan en la risas la alegría y el anhelo de compartir con otros determinados sucesos, transformar el presente, reinterpretar la historia.
Son las 17 horas del día sábado, los festejos del Día del Niño, que conjuntamente organizamos con los compañeros de Red Solidaria, llegan lentamente a su fin. Más de 150 cumpitas, con quienes cada fin de semana nos vamos encontrando en las copas de leche y comedores en los que trabajamos desde CTA Región Centro, festejaron su día.
Todo comenzó a las 13 horas. En cada una de las copas y comedores -Estrella Azul (barrio Barranquitas), La Paloma en la Flor (Villa Sur Oeste), Chiquilines (barrio Villa Dominga) y Enanitos de Colores (asentamiento Lentore)- chicos y grandes se reunían y empezaban el peregrinaje hacia el lugar de encuentro, la Sede Social del Club Sportivo Norte. Cumbia santafesina y regaeton envolvían con sus ritmos a cada cumpa que llegaba. Las risas tenían una pizca de asombro al ver el salón adornado, los juegos de quermes aguardaban preparados y listos, mientras que una pelota presagiaba su rodar.Algunos cumpitas comenzaron probando suerte en la rueda de la fortuna, otros cubrían su cara de harina al buscar caramelos. Otros demostraban su puntería al tirar latas o su ingenio para sacar tapas de un fuetón lleno de agua, o ponerle la cola al burro, o tumbar botellas de plástico con una pelota de trapo y una media, o ensayar el sano vicio de correr tras una pelota, o pintaban y dibujaban demostrando su creatividad y poderosa imaginación. Cada uno de esos otros, conformaba un nosotros que reía al unísono, que se divertía, que jugaba sanamente, que se encontraba en una ronda de mates, en el compartir caramelos, chupetines o un simple baile. Es grato y humaniza observar como los siempre olvidados expresan su gran humanidad en los gestos simple, en el compartir con el otro aquello que en muchas ocasiones les es negado.
Al estar lista la leche nos fuimos organizando para que cada niño y niña tenga su vasito en mano y meriende. Facturas, biscochitos, tortas fritas, bizcochuelos y el mate formaban parte de esté momento de la tarde.La tarde continuaba dando sus pasos, se acercaba la hora de que todo lo planificado llegue a su fin. Nos fuimos juntado por copa de leche presente y cada chico fue recibiendo su regalo, el cual coronaba los festejos en honor a su día y nuevamente las risas se hacían presentes.
Y es así que llegamos a las 17 horas del día sábado. Vamos despidiendo a grandes y a muchos chicos que comienzan un nuevo peregrinar, en esté caso hacia sus hogares, a sus barrios.
Las risas quedan flotando en el espacio, rememorando expresiones que otros en otros tiempos supieron conseguir luchando, risas que nacen del compartir un regalo, un mate, un caramelo. Risas que se forjan con otros y por otros, que demuestran la felicidad de los pueblos, expresiones de almas que se entrelazan, que se encuentran y que por medios de actos simples como un festejo, un mate o un el compartir un caramelo transforman la realidad convirtiéndola en algo más habitable y bello.



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