Por: Eduardo Kimel / Fuente: www.elortiba.org
Alrededor de la una de la mañana del 4 de julio de 1976, tres jóvenes, Luis Pinasco, Guillermo Silva y Julio Víctor Martínez, vieron como dos automóviles estacionaban frente a la iglesia de San Patricio.
En
agosto de 1975 un grupo armado secuestró por una horas a Mariano
Grondona, conocido abogado y periodista simpatizante de la dictadura.
Al liberarlo sus captores le indicaron que debía llevar un mensaje a
los obispos: que si seguían tolerando a sacerdotes de izquierda "proseguirían los episodios como el de los palotinos y sufririan una escalada hacia la jerarquía eclesiástica".
Grondona comunicó el mensaje al Nuncio Pio Laghi y al vicario
castrense Monseñor Tortolo, pero no hizo denuncia alguna del secuestro
ni puso el hecho en conocimiento de la justicia hasta 1984.
Como
Martínez era hijo de un militar y pensó que podría tratarse de un
atentado contra su padre, fue a la Comisaría Nº 37 para hacer la
denuncia. Minutos después un automóvil policial llegó al lugar y el
oficial Miguel Angel Romano habló con las personas que estaban en los
autos sospechosos.
A las 2 de la mañana Silva y Pinasco
vieron como un grupo de personas con armas largas salían de los autos
sospechosos y entraban a la iglesia.
A la mañana
siguiente, a la hora de la primera misa, un grupo de fieles esperaba
frente a la puerta de la iglesia que se encontraba cerrada.
Extrañado por la situación, el joven Fernando Savino, organista de la
parroquia decidió entrar por una ventana y encontró en el primer piso
los cuerpos acribillados de los cinco religiosos, boca abajo y
alineados, en un enorme charco de sangre sobre una alfombra roja.
Los asesinos habían escrito con tiza en una puerta:
"Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria."
También escribieron en una alfombra:
"Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M."
La sigla "M.S.T.M." corresponde al Movimiento de Sacerdotes para el
Tercer Mundo, en tanto que la primera frase sobre "Seguridad Federal"
está evidentemente referida al atentado con explosivos que Montoneros
había realizado dos días antes en el comedor de esa dependencia
policial causando la muerte de 20 policías .
Sobre
el cuerpo de Salvador Barbeito los asesinos pusieron un dibujo de
Quino, tomado de una de las habitaciones, en el que Mafalda aparece
señalando el bastón de un policía diciendo: "Este es el famoso palito
de abollar ideologías".
Al día siguiente, el diario
La Nación publicó una crónica sobre la masacre que incluía el texto de
un comunicado del Comando de la Zona I del Ejército que decía:
"Elementos
subversivos asesinaron cobardemente a los sacerdotes y seminaristas.
El vandálico hecho fue cometido en dependencias de la iglesia San
Patricio, lo cual demuestra que sus autores, además de no tener Patria,
tampoco tienen Dios."
Ese mismo 5 de julio de 1976 se
realizó en la iglesia de San Patricio una misa por los religiosos
asesinados. A la misma se presentaron altas autoridades militares y más
de tres mil fieles. En el valiente sermón pronunciado por el padre
palotino Roberto Favre, parcialmente publicado al día siguiente por el
diario Clarín, aquel dijo:
"No
puede haber voces discordantes en la reprobación de estos hechos.
Tenemos necesidad de buscar más que nunca la justicia, la verdad y el
amor para ponerlas al servicio de la paz... Hay que rogar a Dios no
solo por los muertos, sino también por las innumerables desapariciones
que se conocen día a día... En este momento debemos reclamar a todos
aquellos que tienen alguna responsabilidad, que realicen todos los
esfuerzos posibles para que se retorne al Estado de Derecho que
requiere todo pueblo civilizado."
El
entonces nuncio apostólico en la Argentina, Pío Laghi, concelebró la
misa y le dijo ese mismo día a Robert Cox, director del diario Buenos
Aires Herald:
Yo
tuve que darle la hostia al general (Carlos Guillermo) Suárez Mason.
Puede imaginar lo que siento como cura... Sentí ganas de pegarle con el
puño en la cara.




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