Fuente: Rebelión
El
reciente estreno del documental "La educación prohibida" (que en Quimilí,
aún no hemos logrado proyectar) decepciona, en sus conclusiones y aburre
mientras te va llevando.En 2 días la vieron mas de 500000 personas
dentro de los cuales me encuentro, no hay casí criticas, pareciera que
estamos preparados para abandonar un sistema educativo que resistió
dictaduras genocidas, noches de bastones largos y de los lápices,
reformas neoliberales y ataques privatistas.
La película se
promociona como una defensa de las experiencias alternativas en
educación, pero en realidad sólo se corresponde con un paradigma
educativo: el espontaneismo pedagógico. Entonces nos sumerge en relatos,
sumamente repetitivos, se centran en la misma concepción pedagógica,
expresada en una decena de educadores de distintos países de habla
hispana entrevistados.
Este paradigma tiene muchas limitaciones.
Supone que todo nace del niño, que no debe haber institución o autoridad
que corte su libertad, que sólo hace falta regar su creatividad
ilimitada. Yo creo en la libertad, pero no en el rescate de lo "salvaje
civilizado".
Al redundar en este paradigma, la película pierde la oportunidad de resaltar muchas otras ideas pedagógicas alternativas.
Las
expresiones de la educación popular, como la pedagogía practicada por
las escuelas agroecológicas campesinas (que no comparto y me parece
nefasta), la pedagogía anarquista, y otras experiencias de la pedagogía
social o de la educación de gestión social, que son especialmente
excluidas, porque atentan contra la lógica de la película de una
pedagogía alternativa, espontánea y elitista.
Las expresiones
pedagógicas que reclamo como necesarias para la discusión de una reforma
educativa que entregue la escuela a su verdadero dueño "EL PUEBLO";
sólo aparecen nombradas, obviando experiencias que rescatan la identidad
y la creatividad crítica desde un lugar "no" espontaneo, basado en la
historia y la memoria.
Todo esto no sería motivo de crítica, muy
por el contrario asume una posición que solo puedo criticar su no
blanqueamiento en la promoción de la película.
El gran problema de
*"La educación prohibida"* es su ataque a la escuela pública,
desconociendo una historia y un enraizamiento en latinoamérica que la
hace generadora de resistencias y nuevas experiencias, que nos han dado
una intelligenzia de primer nivel, hoy muy golpeada por la acción de los
últimos 40 años de dictaduras y neoliberalismos.
La
caracterización de la escuela pública como autoritaria, industrial,
disciplinaria y embrutecedora es un alegato que parece sacado
directamente de la película "The Wall", que era propia de la escuela de
hace 50 años atrás. Es más puedo compartir, el autoritarismo y el
disciplinamiento; lo industrial vino con las corrientes neoliberales que
buscaban una mano de obra eficiente y que se adptara con facilidad a
los ajustes y flexibilizaciones, el embrutecimiento es resultado de la
tinellización y el facebookianismo de nuestra sociedad. Podemos sumar
también la libertad de prostíbulo, que hemos permitido configurar para
nuestras sociedades. La escuela fracasa porque hemos fracasado como
sociedad, una sociedad vinculada al consumo y a la transgenética es una
sociedad sin futuro, el futuro es una ilusión de elites. Si no hay
futuro para que educar ¿Y para qué educarse?
"La educación
prohibida" no sólo no reconoce las inmensas transformaciones que vivió
la escuela pública en nuestros países, abriéndose, democratizándose y
generando diversos espacios de aprendizaje a pesar de los embates de la
educación privatizadora y patentadora a la que la película viene a
abonar. Sus ataques decididos sobre la escuela y los docentes
"tradicionales" no dejan de redundar en cierta consonancia con los
ideales liberales anti-estado participativo, usando inclusive ideas
libertarias, como la educación en el hogar como solución frente a la
escuela pública.
Todas las soluciones parecen estar fuera del
Estado, fuera de lo público, en lo individual, en los fragmentos. No
existe la comunidad con memoria.
La película desconoce las
intensas discusiones de sociología de la educación, que muestran el rol
complejo y muchas veces contradictorio de la escuela pública.
Sí,
por un lado, la escuela reproduce desigualdades. Y esto debe ser
solucionado por el trabajo y el compromiso comunitario. Pero también
está claro que quienes asisten a la escuela tienen muchas más
oportunidades de desarrollo que quienes no lo hacen. Por eso no existe
organización social que no refuerce sus medios alternativos y las
escuelas comunitarias.
La escuela es una institución que salva y dignifica vidas.
Favorece
facultades cognitivas, estimula el pensamiento, la palabra frente a la
violencia, la construcción de saberes "compartidos" que promueven la
democracia, entre muchas otras cuestiones.
Con innumerables
problemas, limitaciones y contradicciones, la escuela es un espacio a
mejorar y proteger, no a eliminar. Se convierte en el último reducto de
la práctica comunitaria y el compartir; en un mundo donde lo individual y
el consumo se glorifican, donde las multinacionales nos dicen ¡NO
COMPARTAS!
Invitar a la desescolarización, es peligroso.
"Cuando
millares de educadores están preocupados por evitar la deserción
escolar, especialmente en el nivel secundario, "La educación prohibida"
poco menos que la alienta".
Yo vengo de Rosario; una ciudad donde
se practica desde hace años la experiencia fundada por las hermanas
Cossetini y a tenido sus altos y bajos. Mi hijo mayor fue a una Escuela
de la Familia Agraria y es también una muy buena experiencia, ambas
incluyen y siguen prácticas ligadas a una historia educativa ligada a la
historia de nuestros pueblos como comunidad.
Es clave contar con
políticas transformadoras de la carrera docente, nuestro trabajo como
colectivo es hackear la practica docente y tomarla, recuperarla para la
practica comunitaria; para lograr mayores espacios de experimentación
bien conducidos y con una fuerte influencia de la comunidad a través de
la asamblea de los actores educativos PADRES/ DOCENTES/ AUTORIDADES,
produciendo contenidos responsables y sustentables. Las escuelas
"libres" no surgen de la nada, las reclamamos desde hace décadas pero
salvo que se piense en ellas como salidas para unos pocos, la propuesta
de "La Educación Prohibida" es un debate necesario, para llegar al
verdadero horizonte una *educación comunitaria* defendida en esos antros
defenestrados por la película.
Esta exaltación del aislacionismo,
que es otra versión del "sálvese quien pueda", propuesto por los
monopolios desde Microsoft a su socio Monsanto. Reduce al Estado a un
gobierno ineficiente y, al hacerlo, desconoce cómo se construyen y
defienden los derechos sociales, cuyo garante central es el Estado, un
Estado entendido como pueblo reunido frente al cabildo, un pueblo
arrasando su propia tierra para no dejar nada al invasor, un pueblo
desaparecido, un pueblo militante, un pueblo comunitario.
Cree en
los movimientos convergentes, en la educación alternativa que toma la
mano de la escuela pública y camina en conjunto. Que busca transformar
sin olvidar.
Hagamos de la educación un hackeo permanente. Que
cada escuela sea una hackuela una generadora de Educación libre, crítica
y comunitaria; donde la Educacion Prohibida sea solo un mal título...




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